martes, 17 de mayo de 2016

20 - Los Hilos de Gulliver

El Viajero atendía la conversación que al otro lado del teléfono desgranaba la voz de su madre, ya sin la firmeza de hacía pocos años. Sus palabras se tejían sobre sus neuras, todas ellas propias de una señora de su edad.
 
La conversación había entrado en los temas de siempre, una vez que las novedades de aquel domingo -con quién había comido- ya habían salido a relucir.
 
El Viajero recordaba a su madre en diferentes etapas de su propio pasado y trataba de entender esa sensación que tuvo cuando se sintió unido al hilo de la vida. Ese hilo, que puede parecer sutil y que algunas personas no eran conscientes de él, se extendía más allá de su propia madre, enlazando todas las madres en un regreso profundo.
 
Su madre se había despedido y, a la vez que dejaba el teléfono, volvió la sensación de confusión en su propia casa, rodeado de los recuerdos. En algunos el propio Viajero lo miraba. Los recuerdos volvían con intensidad, como aquella noche en que se vació de sí mismo en su ordenador, sorprendiéndole la madrugada.
 
Y percibió cómo si el hilo de la vida quedara en un segundo plano y cómo otros muchos lo lazaban con todos aquellos recuerdos. Y que otros superaban aquellas paredes y lo unían a otras personas:
 
Su familia,
Sus amigos,
Sus compañeros de trabajo,
A cosas que de él “colgaban”.
 
Recordó una historia que había leído: “Los viajes de Gulliver”. Gulliver en el país de Liliput. Y una imagen de aquel libro juvenil; Gulliver en la playa dormido, después del naufragio de su navío. Los habitantes liliputienses (diminutos) a su alrededor lo habían atado a la arena con muchas cuerdas, para él finas, pero que lo inmovilizaban.
 
Y se sintió como Gulliver. Múltiples hilos le unían a todo aquello. Era como si hubiera tejido una telaraña de relaciones y recuerdos en la que había sido cazado él mismo.
 
Y no sentía tranquilidad en ese estado, sino todo lo contrario: angustia.
 
En ese instante relució con una intensidad especial el hilo de la vida. Se impuso a los demás.
 
Y se dejó ir por él.
Viajó rápidamente.
Regresaba.
Y vio:
 
Nacemos unidos a un solo hilo, el de la Vida.
Los demás son añadidos.
 
Y se reconfortó.
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