lunes, 16 de mayo de 2016

31 - El Idiota

El mes de septiembre iniciaba su declive abriendo las puertas al cambio de estación. El otoño comenzaba a ser evidente en la frescura del ambiente, en los colores rojizos y pardos, en el sonido del viento suave, en el olor a hoja caída... todo lo envolvía y lo impregnaba.
 
El Viajero trotaba absorto por un pequeño parquecillo. Los caminos eran duros, con cuestas cortas pero pronunciadas. El trote se había vuelto cuasi automático; sentía a tono el organismo, lo que le permitía dejar en blanco su mente.
 
Se encontraba en ese estado de medio meditación en movimiento. Miraba a lo lejos, unos cuantos metros.
 
En un banco había una pareja. Sus abrazos, risas y expresiones decían claramente que vivían un momento de atracción, de deseo.
 
La Vida disfrutaba en ellos y realizaba su propio interés.
 
El Viajero se fue aproximando. La escena se hizo de repente especial:
 
Eran dos idiotas.
 
Y el Viajero se vio en ellos.
Comprendió que eran su misma esencia.
Y surgió la pregunta:
Siendo la misma esencia ¿Cómo se manifestaba así?
 
Era como si no pudiera salir plenamente a la luz,
Interferida, no mostrada;
Recogida en aquellas dos personas.
 
Pero... ¿Y si era un problema básicamente de su propia percepción?
¿Y si su ausencia era sólo una apariencia, tanto hacia el exterior como hacia el yo de los idiotas?
 
El Viajero aceleró el paso...
Se le aceleró el corazón,
Se le aceleró el pensamiento,
Y comprendió...
 
Él también era Idiota.
Tampoco dejaba traslucir toda la Esencia.
Y se deseó ser Diamante.
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