El Viajero abierto en su caminar se sentía en sintonía. Notaba a cada paso como se desplegaba
su ser de forma más plena:
"La mañana simboliza el renacer.
Si te dejas, te arrítma a su crecimiento.
Despliégate en el amor.
El Amor es el sentimiento sublime.”
La idea se introdujo en su mente; ¡Era simple!
El Amor es el sentimiento sublime,
La manifestación más elevada de nuestro ser.
Abarca todo, a uno mismo... y a lo demás.
En realidad es algo que percibimos del Todo,
Que nos hace partícipes y mensajeros de Él.
Pero tiene dos caras, como todo.
Ese sentimiento es esencialmente efusivo,
Se da.
Es una "energía" que te renueva al darte a todo lo
que te rodea.
Pasa y te ilumina.
Das.
Y recibes,
Sin valorar.
Ese es el fino puente del que no hay que caerse.
A veces el ser que ama, se mira, levanta la vista…
Él y lo demás,
se separan.
Y solicita algo a cambio.
Esa correspondencia explícita,
Que calibra entrega y recepción.
Cuando esta relación no es equilibrada y se piensa que hay más entrega
que recepción, aparece el daño en el amor.
Y no es su contrario "el odio", no.
Parece imposible, pero sí, daña.
Es el sufrimiento en el "amor propio".
Si se calibra más recepción que entrega, aparece el egoísmo, que también
daña.
Sin valorar, sin sopesar...
Ese es el fino puente del que no hay que caerse.
Y cruzarás.
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