Veinte
de marzo, más de las dos... madrugada. El Viajero esperaba ante su ordenador,
cansado. Horas antes había leído dos conceptos aparentemente opuestos, en
una misma línea: Matemáticas y Esoterismo. Navegó
por google. Y encontró. Y lo apuntó así:
"La belleza
matemática.
Cuando, a partir de
unos elementos inicialmente dispersos y sin relación, la mente humana es capaz
de crear una sinfonía que los armoniza, y los muestra como parte de un todo, se
nos ofrece ante nuestra vista un paisaje luminoso: la comprensión profunda de
los elementos y sus relaciones entre ellos.
No estamos hablando
de una sensación primaria, como la que puede provenir del arte, la pintura, la
música - o la poesía - o de la contemplación de un paisaje natural...
Para poder acceder
al disfrute de la belleza matemática es necesaria la comprensión de los
conceptos que intervienen."
Recordó
lo que había llamado Paisaje Sencillo.
Y vio reafirmada su coherencia en
sus elementos: Belleza, Amor y Verdad.
A
través de la comprensión.
Y
también su Unidad integral.
Y
dedujo:
Evidentemente
el autor amaba las Matemáticas.
---