martes, 17 de mayo de 2016

22 - El Perro Magnífico

La noche del último día de enero era fría. El Viajero caminaba por la calle intentando acompasar su respiración con su paso tratando de que su eje se colmara de energía en cada una de las expiraciones. A la vez, relajaba su mente y la alejaba de los problemas que habían capturado su atención a lo largo de su tiempo de trabajo.
 
Comenzó a sentir una sensación de bienestar y de aligeramiento que le hacía sonreír. Sus pasos, más livianos, casi los sentía como una danza interior.
 
Tomó la dirección del metro. Bajó las escaleras y allí, sentado con su espalda contra la pared, había un hombre que aparentaba una edad madura, envuelto en todas las señales de pobreza, de indigente.
 
El mendigo levantó la mirada hacia el Viajero, que inmediatamente se sintió atraído por la tierra, como pegado al suelo. Las miradas se entrecruzaron, la suya azul cristalina, empañada por un velo de tristeza. La del Viajero serena, segura, la de una persona consciente de su lugar y de sus capacidades.
 
No paró; se quedó con aquellos ojos azules y con su envoltura de pobreza.
 
Y recordó al perro magnífico de hacía unos días, aquel que le llevó a la reflexión sobre el presente. Recordó: era un perro hermoso, cuidado, su pelo brillante, su porte, su estructura y sus rasgos. Pensó que aquel perro se sentiría plenamente perro, si tuviera esa capacidad.
 
Aquellos pensamientos le llevaron a recordar algo que había anotado un día en un café:
 
“La Vida se presenta en diferentes formas, todas ellas son vida y todas las formas de vida son en sí dignas y merecedoras de respeto. Esta actitud de respeto está presente en todas las religiones, éticas y filosofías morales.
 
Cada ser es un “recipiente” de Vida, y su tendencia natural es a preservar y conservar esa cualidad. Sentado este principio, ¿podríamos diferenciar entre la dignidad y calidad de las "formas de vida"?
 
Meditó un momento mirando la mina de su lápiz y pensó que, siendo iguales, era diferente la calidad del grafito y del diamante. Y apuntó:
 
Vida, calidad y dignidad.
La vida, siempre digna,
Se expresa con diferente “calidad”.
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