La
libreta amarilla había quedado abierta encima de la mesa mientras el Viajero
tomaba el té con limón. La mañana de otoño crudo no era muy agradable, pero el
aire fresco en la cara sí que le aportaba paz.
Releía el comentario que había anotado de Cohelo:
"Cuándo se quiere una cosa, todo el universo conspira para que la persona consiga su sueño"
Y se dio cuenta de que algo no le cuadraba.
El Universo conspira…
Pero
la persona tiene que estar en armonía con Él.
Y
esa conspiración se replica en uno mismo.
Y
la armonía acomoda la voluntad.
Cuando la armonía es total,
Y
la sintonía plena,
La
voluntad también queda alineada,
Con
dicha conspiración universal.
De ahí el equilibrio.
De
ahí lo que se llama la “no acción”.
Que
no es “no actuar”,
Sino
actuar en la armonía.
Que
no es participar según tu voluntad,
Sino
alinear la voluntad con Todo,
Pero
sin voluntad.
Ahí reside la paradoja que rechaza la mente.
Entonces sientes como el Universo conspira contigo.
Y
aquello que sientes,
Se
cumple.
El Viajero se sintió plenamente agradecido: Wu Wei.
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