El Viajero caminaba ligero. Era temprano y el sol aún
no había logrado imponerse y regir el nuevo día. Caminaba y sentía sus pies... que importantes eran
sus pies, pensaba. Se sentía penetrado por la energía de la luz difusa que lo
envolvía.
Se paró, sacó sus cosas de escribir
y anotó:
Voluntad
frente a aceptación.
La
Voluntad la mueve:
La
sensación,
La
emoción,
La
idea,
Anida
en la mente.
La
mente nos manifiesta una o varias opciones. Trabaja el recuerdo gratificante
o penalizador sobre dichas opciones. Si no hay recuerdo, están las expectativas.
Y
aparece la volición hacia la acción o inacción
para cambiar uno mismo, su situación o el entorno.
La
Aceptación implica no
movimiento, no acción.
Uno se vuelve transparente a las:
Sensaciones,
Emociones,
Ideas.
Pasan
por la mente,
Golpean
y actúan sobre uno,
Pero
uno no se opone.
No
se hace cómplice.
Sigue
transparente.
Como
si se diluyera en el mar de sensaciones, emociones e ideas;
Transformado...
Y sin perder la identidad.
Aceptación
versus Voluntad.
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