Prólogo

         Estimado lector o lectora. Lo que empiezas a leer es el resultado de recopilar las entradas de un blog que titulé “el Viajero” y que se publicaron entre marzo del 2006 y julio del 2009.

         En esos años sufrí una profunda renovación; lo  ocurrido no tiene importancia ni interés. De lo que se trata es de recuperar unos momentos. Los relatos tienen ese valor: ser notarios de las percepciones y  vislumbres que fueron abriendo las corazas de mi persona.

         No es el relato de ninguna vida, no pretende ser una novela, una historia. Se recogen las impresiones y reflexiones que fui anotando en libretas de escolar -que siempre compraba de color amarillo, de ahí el título- y luego publicadas en el blog. Todas las que aquí se presentan fueron publicadas y mantienen su orden cronológico. Pretenden ser lectura de conocimiento propio y no de entretenimiento.

         Intenté que fueran sintéticas en su redacción, que ocuparan poco tiempo de lectura, dar una impresión, un brochazo gordo, aunque sensible. Son bocetos, como semillas, que cada lector interpretará y desarrollará según se encuentre en el propio proceso de auto descubrimiento.

         Ese camino siempre es personal. Una intuición en la serenidad, un golpe en la vida, cualquier otra circunstancia, altera tu mundo y te invita a cambiar. Ese cambio implica dar pasos más allá, y en esa exploración te das cuenta de que con cada paso se construye una nueva tierra bajo tus pies.

         Este libro trata de esos primeros pasos en mi mundo interior. Pasos que cuando se consolidan no pueden volver sobre sí mismos, no tienen retorno. Y eso lo sabemos, lo intuimos, y nace –lo adelanto- la primera dificultad que hay que superar: el miedo.

         Un relato puede tener un carácter fantástico o contener aspectos ilusorios. Este tiene en ciertos casos tintes ficticios, necesarios para poder expresar los momentos vividos, a veces usando la alegoría. Todos esos componentes tienen una base real, nace de una experiencia personal, que es la que se quiere transmitir.

         Muchas gracias por acercarte a estas páginas y disculpa las carencias que, seguro, contienen.

          Un abrazo querido lector o lectora.