En esos años sufrí una profunda renovación; lo ocurrido no tiene importancia ni interés. De
lo que se trata es de recuperar unos momentos. Los relatos tienen ese valor: ser notarios de las
percepciones y vislumbres que fueron
abriendo las corazas de mi persona.
No es el relato de ninguna vida, no
pretende ser una novela, una historia. Se recogen las impresiones y reflexiones
que fui anotando en libretas de escolar -que siempre compraba de color
amarillo, de ahí el título- y luego publicadas en el blog. Todas las que aquí
se presentan fueron publicadas y mantienen su orden cronológico. Pretenden ser lectura de conocimiento propio y no
de entretenimiento.
Intenté que fueran sintéticas en su
redacción, que ocuparan poco tiempo de lectura, dar una impresión, un brochazo
gordo, aunque sensible. Son bocetos, como semillas, que cada lector interpretará
y desarrollará según se encuentre en el
propio proceso de auto descubrimiento.
Ese camino siempre es personal. Una
intuición en la serenidad, un golpe en la vida, cualquier otra circunstancia,
altera tu mundo y te invita a cambiar. Ese cambio implica dar pasos
más allá, y en esa exploración te das cuenta de que con cada paso se construye
una nueva tierra bajo tus pies.
Este libro trata de esos primeros pasos
en mi mundo interior. Pasos que cuando se consolidan no pueden volver sobre sí
mismos, no tienen retorno. Y eso lo sabemos, lo intuimos, y nace –lo adelanto-
la primera dificultad que hay que superar: el miedo.
Un relato puede tener un carácter
fantástico o contener aspectos ilusorios. Este tiene en ciertos casos tintes
ficticios, necesarios para poder expresar los momentos vividos, a veces usando
la alegoría. Todos esos componentes tienen una base real, nace de una
experiencia personal, que es la que se quiere transmitir.
Muchas gracias por acercarte a estas
páginas y disculpa las carencias que,
seguro, contienen.
Un abrazo querido lector o lectora.
Un abrazo querido lector o lectora.