Observaba… el Viajero se fijaba en las
caras, en las actitudes, en los gestos, en las expresiones,
en las llamadas y en los silencios y retiradas… También en aquellos oscuros y no
visibles, los que no cuentan. Los chicos salían en tropel del instituto
ocupando toda la acera.
Los percibía como Recipientes de Vida que intentan
enraizar, crecer y ampliarse. Recipientes:
Una opción entre las que usa la Vida.
Que intenta buscar su sitio, ubicarse,
referenciarse,
De forma generalmente inconsciente, instintiva,
Para llevar en sí su mensaje,
En las mejores condiciones posibles,
Junto a las demás opciones que usa la Vida.
El Viajero se dio cuenta de que la chica que tiene
la figura bonita, y que con ese don hace posible que se respete su sitio en el
grupo, se preocupará de eso, fundamentalmente, y puede correr el riesgo de que
no desarrolle su personalidad de forma equilibrada, de que no atienda a los
demás aspectos.
A los chicos les pasaría lo mismo con sus músculos o
con su "gracia" y atraer al mundo femenino.
Los chicos y chicas se abren camino, refuerzan su estatus
y su puesto y armonizan su rol con lo que se les demanda desde el grupo, así
que se desequilibran, y se focalizan en aquellos dones que los hacen visibles,
respetables o considerados.
Hacía tiempo que no veía tantas personas,
Recipientes de Vida,
"Asentándose" en la vida.
Y regresó a su adolescencia.
Revivió sus vicisitudes, las mismas que veía.
Y se turbó...
La Vida se hace consciente de la Vida,
En cada ciclo vivido.
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